El telón cayó en el Liga MX para el Club Puebla, y lo hizo con un sabor amargo. La Franja se despidió de su gente en el Estadio Cuauhtémoc con una derrota 2-1 frente a los Gallos Blancos de Querétaro, en una noche donde la ilusión se convirtió en frustración.
El partido arrancó con un destello de esperanza para los locales. Apenas al minuto 10, Bryan Garnica aprovechó un descuido defensivo en tres cuartos de cancha, condujo con determinación y sacó un disparo que dejó sin opciones al arquero José Hernández. El grito de gol encendió a la grada, que soñaba con una despedida digna.
Pero el fútbol suele ser cruel con sus protagonistas. Seis minutos después, el mismo Garnica pasó de héroe a villano. Una entrada tardía obligó la intervención del VAR y el silbante Salvador Pérez Villalobos no dudó en mostrar la tarjeta roja. Puebla se quedaba con diez hombres y con un partido entero por resistir.
A pesar de la inferioridad numérica, los Camoteros intentaron sostener la ventaja. Querétaro avisó al 33’, cuando Jean Unjanque estrelló un disparo en el poste tras encarar a Ricardo Gutiérrez. El rebote generó tensión, pero la defensa poblana evitó el empate en una jugada de auténtico suspenso.
Para la segunda mitad, el guion cambió por completo. Gallos tomó el control del balón y comenzó a inclinar la cancha. Puebla resistía como podía, pero el desgaste y el hombre menos terminaron por pasar factura.
El empate llegó al minuto 55. Ali Ávila remató un pase de Eduardo Pérez y mandó el balón al fondo. En primera instancia se anuló por fuera de lugar, pero el VAR corrigió y validó el tanto, desatando el festejo visitante.
Cuando parecía que el empate sería definitivo, apareció el golpe final. Al 81’, Daniel Alexis Parra se metió al área y definió con precisión. De nuevo, el VAR fue protagonista: la jugada fue revisada y el gol terminó por subir al marcador, sellando la remontada queretana.
El silbatazo final no trajo alivio, sino reproche. Los abucheos y rechiflas acompañaron la salida de los jugadores del Puebla, que cerraron el torneo con 13 puntos, reflejo de una campaña irregular y sin rumbo claro.
Querétaro, en cambio, se llevó más que tres puntos: alcanzó las 20 unidades y cerró con una sonrisa una noche con sus esperanzas puestas en la Liguilla.


