La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la política exterior de no intervención y autodeterminación de los pueblos frente a las recientes acusaciones promovidas desde Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro y las denuncias de persecución política expresadas por el exmandatario boliviano Evo Morales, al advertir que históricamente Washington ha utilizado temas como el narcotráfico y la seguridad como mecanismos de injerencia en América Latina.
Durante su conferencia, Sheinbaum sostuvo que existe una larga tradición intervencionista por parte de sectores del gobierno estadounidense y afirmó que México no comparte esa visión, aunque mantendrá la colaboración bilateral bajo principios de respeto mutuo y soberanía nacional.
Al referirse a Evo Morales, la mandataria recordó que desde la primera candidatura presidencial del líder boliviano fue señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico debido a su relación con organizaciones productoras de hoja de coca, acusaciones que, dijo, respondían más a una visión política que a hechos comprobados.
Sheinbaum aseguró que el gobierno de Morales representó “el mejor gobierno que ha tenido Bolivia en la historia”, al destacar que durante su administración aumentó el Producto Interno Bruto, mejoró el nivel de vida de la población, disminuyeron la pobreza y la desigualdad, y se fortaleció la soberanía sobre los recursos naturales.
En ese contexto, cuestionó las acusaciones recientes contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate ocurrido en 1996, en el que murieron cuatro ciudadanos estadounidenses, al considerar que carece de sentido impulsar señalamientos judiciales tres décadas después de los hechos.
“Hace 30 años, imagínense. ¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?”, expresó.
La presidenta vinculó estos episodios con antecedentes históricos de presión política de Estados Unidos hacia gobiernos latinoamericanos y citó incluso memorias del expresidente Miguel de la Madrid, en las que —afirmó— se describe cómo Washington utilizaba el combate al narcotráfico como argumento para intervenir en otros países.
No obstante, Sheinbaum dejó claro que su administración busca mantener una relación constructiva con Estados Unidos, especialmente por la importancia de la comunidad mexicana que reside en ese país.
“Tenemos que colaborar con ellos en donde podamos colaborar, porque no queremos pelear con ellos”, señaló al destacar que actualmente existen áreas de cooperación respetuosa entre ambos gobiernos.
La mandataria reiteró que México mantendrá coordinación en materia de seguridad con autoridades estadounidenses, pero subrayó que la Constitución mexicana no permite operaciones conjuntas de fuerzas extranjeras en territorio nacional.
En ese sentido, reveló que durante su reciente conversación con el secretario de Seguridad estadounidense insistió en que la cooperación debe darse mediante mecanismos de coordinación y colaboración, evitando acciones que vulneren la soberanía nacional.
“Colaboramos, nos coordinamos, pero operaciones conjuntas en tierra, pues eso no nos lo permite nuestra Constitución”, sostuvo.
Sheinbaum afirmó que la relación bilateral debe construirse poniendo “por encima de todo” el bienestar de ambos pueblos, aunque insistió en que México no debe olvidar el contexto histórico de las relaciones con Estados Unidos ni los antecedentes de intervencionismo en la región.

