La presidenta Claudia Sheinbaum marcó este martes un límite diplomático al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, al respaldar la cooperación bilateral en materia de seguridad, pero advertir que los representantes diplomáticos deben abstenerse de intervenir u opinar sobre asuntos políticos internos del país.
El pronunciamiento se produjo luego de que Johnson afirmara que la lucha contra los cárteles “debe unirnos, no dividirnos” y que convertir los desafíos de seguridad compartidos en una discusión política representa una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación entre ambas naciones.
En respuesta, Sheinbaum coincidió en que México y Estados Unidos deben trabajar conjuntamente frente a problemas comunes, particularmente la violencia generada por la delincuencia organizada, pero aprovechó el tema para reivindicar los principios de soberanía y no intervención que rigen la política exterior mexicana.
“Hay una parte que estamos de acuerdo, porque hay que trabajar conjuntamente cuando tenemos problemas compartidos. Uno de ellos es evidentemente la violencia que provoca la delincuencia organizada”, señaló la mandataria.
Destacó que su gobierno mantiene la disposición de colaborar y coordinarse con las autoridades estadounidenses para enfrentar a los grupos criminales que operan en ambos lados de la frontera. Sin embargo, enfatizó que dicha cooperación debe darse con pleno respeto a las competencias de cada nación.
“Buscamos la colaboración y la coordinación para poder avanzar conjuntamente, que ellos actúen en su territorio y nosotros actuemos en nuestro territorio”, sostuvo.
No obstante, el punto central de su respuesta fue el llamado al embajador estadounidense a ceñirse al ámbito bilateral y evitar pronunciamientos sobre la política interna mexicana. Sheinbaum recordó que la labor diplomática tiene límites claramente definidos por el derecho internacional y por los principios constitucionales de México.
“Es muy importante también, lo digo respetuosamente, recordar que es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”, afirmó.
Para reforzar su postura, puso como ejemplo el comportamiento de los representantes diplomáticos mexicanos en el extranjero, quienes —dijo— no emiten opiniones sobre debates o conflictos políticos internos de las naciones donde desempeñan sus funciones.
“Nuestro embajador en Estados Unidos, en Francia, nuestra embajadora en cualquier lugar del mundo, Australia, India, pues no opinan sobre los asuntos políticos de los países”, indicó.
La jefa del Ejecutivo subrayó que la posición de México está sustentada en los principios de autodeterminación de los pueblos y no intervención, establecidos en la Constitución y en la tradición diplomática del país.
Con ello, Sheinbaum envió una señal política clara: la cooperación con Washington en seguridad continuará siendo una prioridad de su gobierno, pero sin aceptar expresiones que puedan interpretarse como injerencia en decisiones o debates internos. “Los asuntos de México le corresponden a las y a los mexicanos”, remató.

