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miércoles, abril 15, 2026
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UNAM, UAM e IPN fijan línea: gas no convencional solo con equilibrio ambiental y social

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Los rectores de la UNAM y la UAM y el director del IPN, fijaron una postura clara: cualquier decisión para explotar el gas no convencional a través del fracking deberá equilibrar la soberanía energética con los costos ambientales, sociales y hídricos.

Durante la presentación del grupo de alto nivel convocado por el gobierno federal, las instituciones académicas delinearon el tono del debate: rigor científico, responsabilidad ambiental y una visión de largo plazo.

El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, subrayó que la discusión no puede centrarse únicamente en la rentabilidad del recurso, sino en una evaluación integral que incluya impactos ambientales y sociales.

Advirtió que, si bien el aprovechamiento del gas puede aportar a la soberanía energética, también implica costos que deben medirse con precisión, especialmente en un contexto global donde los conflictos han evidenciado la fragilidad de las cadenas de suministro energético.

“Es importante no depender en exceso del exterior”, señaló, al recordar que las crisis internacionales recientes han impactado directamente los precios y el acceso a energéticos.

Por su parte, el rector general de la UAM, Gustavo Pacheco, coincidió en que la dependencia del gas importado representa una vulnerabilidad para México, pero planteó una visión más amplia: el gas debe ser entendido como un combustible de transición dentro de una estrategia energética sostenible.

Destacó que la universidad aportará innovación tecnológica para garantizar que cualquier explotación se realice con:

• Altos estándares de sustentabilidad

• Eficiencia energética

• Gestión adecuada de riesgos

Además, puso sobre la mesa alternativas desarrolladas desde la academia, como biorefinerías rurales, producción de biogás y biofertilizantes, así como el uso de inteligencia artificial para optimizar procesos energéticos.

El director del IPN, Arturo Reyes, planteó una postura firme: la evaluación del gas no convencional debe sustentarse en dos pilares inseparables:

1. Capacidad técnica y operativa en hidrocarburos

2. Protección del medio ambiente y los recursos naturales

Subrayó que el Politécnico aportará experiencia en ingeniería, perforación y diseño de infraestructura energética, pero con una visión de sustentabilidad “arraigada en el territorio”.

Además, destacó la participación de centros especializados en:

• Manejo integral del agua

• Ordenamiento ecológico

• Monitoreo de contaminación

• Impacto en comunidades

Con ello, dejó claro que la discusión sobre fracturación hidráulica no será únicamente técnica, sino también ambiental y social.

Más allá de las posturas individuales, el mensaje conjunto de las instituciones fue contundente: la academia será el filtro científico que determine si México puede o no explotar el gas no convencional.

El grupo convocado por el gobierno federal tendrá la tarea de:

• Cuantificar costos ambientales y sociales

• Evaluar tecnologías disponibles

• Medir beneficios energéticos y económicos

• Comunicar resultados con transparencia a la sociedad

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