* “Es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de 2.000 millas con un territorio controlado por cárteles enemigos. México debe recuperar el control de su suelo frente a los enemigos de la humanidad”, subraya
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para endurecer sus señalamientos contra México por la actividad de los cárteles del narcotráfico y cuestionar el control del territorio mexicano sobre una frontera que ambos países comparten.
Durante su discurso, Trump afirmó que “México es el epicentro de la violencia de los cárteles” y sostuvo que resulta inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de alrededor de 3 mil kilómetros con lo que describió como un territorio controlado por organizaciones criminales.
El mandatario estadounidense comparó además a los grupos del narcotráfico mexicano con el Estado Islámico (ISIS), al calificarlos como “el ISIS del hemisferio occidental”, en una de las referencias más contundentes realizadas por Trump contra México desde el principal foro diplomático internacional.
Las declaraciones se producen en un momento de intensa cooperación, pero también de presión, entre Washington y Ciudad de México en materia de seguridad y combate al tráfico de drogas.
En días recientes, Trump reconoció acciones emprendidas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, como decomisos de drogas, desmantelamiento de laboratorios clandestinos y el despliegue de fuerzas de seguridad en la frontera; al mismo tiempo, sostuvo que México debe hacer más para combatir a los cárteles y la corrupción vinculada con estas organizaciones.
El señalamiento ante la ONU adquiere relevancia porque coloca el combate al narcotráfico y la seguridad fronteriza como uno de los asuntos centrales de la relación bilateral.
La administración estadounidense ha planteado que México incremente sus acciones contra las organizaciones criminales, mientras el gobierno mexicano ha insistido en que la cooperación debe realizarse respetando la soberanía de ambos países.
La propia presidenta Sheinbaum ha reconocido que la extensión de la frontera común obliga a mantener mecanismos de coordinación con Estados Unidos.
En declaraciones previas, señaló que ambos gobiernos trabajan para reducir el ingreso de drogas a territorio estadounidense y, paralelamente, avanzar en la pacificación de México, bajo un esquema de colaboración que respete las soberanías nacionales.
