En México, el principal desafío en materia de infraestructura no radica en anunciar proyectos, sino en lograr que estos se ejecuten de manera efectiva, bajo condiciones que generen certidumbre para la inversión.
En este contexto, la reciente aprobación de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar busca establecer reglas más claras para impulsar proyectos en sectores clave como transporte, agua, energía, salud, desarrollo urbano, turismo y tecnología.
La legislación plantea esquemas de colaboración entre el gobierno, el sector privado y el sector social, con contratos de largo plazo y mayor viabilidad financiera, lo que permitiría destrabar iniciativas que con frecuencia permanecen detenidas por falta de claridad o condiciones adecuadas.
El avance de esta ley cobra relevancia en un entorno donde la inversión en México cerró 2025 en 22.9% del Producto Interno Bruto (PIB), por debajo de la meta estimada de 24%, además de registrarse retrocesos recientes en el empleo dentro del sector de la construcción.
No obstante, el potencial de crecimiento es considerable. El plan de infraestructura vinculado a esta política contempla inversiones por 5.6 billones de pesos hacia 2030, lo que podría traducirse en mayor dinamismo económico, desarrollo regional y generación de empleos.
En ese marco, el diputado federal y líder sindical, Pedro Haces Barba, subrayó que el impacto de esta legislación debe medirse por sus resultados concretos en el ámbito laboral.
“Cuando un proyecto sí arranca y se sostiene, no solo se construye infraestructura: se genera empleo, se activa la proveeduría y se abren oportunidades para miles de trabajadores”, destacó el legislador al referirse al efecto multiplicador del sector.
Desde una visión sindical, concluyó precisando que el reto no solo es atraer inversión, sino garantizar que esta se traduzca en empleo formal, bien remunerado y con capacitación, de modo que la infraestructura se consolide como un eje de productividad, crecimiento y bienestar para la población trabajadora.


