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miércoles, octubre 28, 2026

Esthela Damián llama a frenar las ambiciones personales en la política

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* Tras caso Taddei, exige transparencia en las instituciones

 

 

 

 

 

 

La política debe ejercerse con ética, honestidad y vocación de servicio, y no utilizarse para satisfacer ambiciones personales, acumular cargos o negociar posiciones en beneficio de intereses particulares, afirmó Esthela Damián Peralta, al llamar a una reflexión sobre la conducta de quienes ejercen el poder público en México.

La funcionaria advirtió que uno de los principales desafíos de la vida política nacional es evitar que la búsqueda del poder se convierta en un objetivo personal que desplace los principios de probidad, responsabilidad y compromiso con la ciudadanía.

“La representación popular se desnaturaliza cuando hay personajes que se consideran propietarios de los cargos públicos, que negocian candidaturas y condicionan nombramientos”, sostuvo Damián Peralta.

Añadió que México necesita representantes capaces de tomar decisiones con independencia y sin subordinaciones a intereses particulares, por lo que consideró necesario desterrar las prácticas que, desde su perspectiva, comprometen la ética en el ejercicio de las responsabilidades públicas.

En ese contexto, se refirió a la reciente renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE), en medio de señalamientos públicos relacionados con posibles conflictos de interés e irregularidades en contrataciones.

Damián Peralta señaló que, independientemente de las responsabilidades jurídicas que eventualmente determinen las autoridades competentes, el caso abre una discusión sobre la transparencia y sus efectos en la credibilidad de las instituciones democráticas.

“Las instituciones democráticas no solamente necesitan actuar conforme a la ley, también requieren preservar su legitimidad frente a la sociedad”, puntualizó.

Consideró que la confianza ciudadana se construye mediante decisiones transparentes y conductas congruentes, pero puede deteriorarse cuando los intereses particulares parecen colocarse por encima de las obligaciones institucionales.

La funcionaria también destacó que la mayoría de las y los mexicanos se conduce con honestidad y solidaridad, valores que, afirmó, deben reflejarse en el comportamiento de quienes ocupan cargos públicos.

“No basta con construir instituciones ni multiplicar mecanismos de vigilancia si quienes ejercen el poder carecen de la convicción de actuar correctamente”, expresó.

Finalmente, sostuvo que la trascendencia de una responsabilidad pública no debe medirse por la cantidad de cargos acumulados ni por el tiempo que una persona permanece en ellos, sino por los resultados y las transformaciones que logra en beneficio de la sociedad.

“La verdadera grandeza de quien ejerce el poder no consiste en cuánto logra acumular ni en cuánto tiempo consigue conservarlo, sino en lo que es capaz de transformar para beneficio de los demás”, concluyó.

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