El corazón de la capital del país se transformó este jueves en un gigantesco foro al aire libre para celebrar el Día de las Infancias con el espectáculo “Yo nunca vi televisión”, encabezado por el icónico programa chileno 31 Minutos.
La plancha del Zócalo de la Ciudad de México reunió a más de 230 mil asistentes, en una jornada que combinó música, nostalgia y convivencia intergeneracional.
El evento fue organizado por el Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada Molina, a través de la Secretaría de Cultura local, como parte de las actividades conmemorativas del 30 de abril.
Desde temprana hora, el Centro Histórico comenzó a llenarse de familias, niñas y niños caracterizados con elementos distintivos del programa, como orejas de conejo, calcetines con rombos y peluches de Juanín Juan Harry.
Aunque la celebración estuvo dedicada a las infancias, también destacó la presencia de miles de adultos que crecieron con el programa y acudieron para reencontrarse con ese universo.
“Yo los veía desde pequeña y nunca tuve la oportunidad de verlos en vivo. Hoy, estar aquí en el Zócalo, siento que el sueño de mi niña interior finalmente se hace realidad”, compartió Victoria, vecina de la alcaldía Magdalena Contreras.
La jornada musical comenzó alrededor de las 16:00 horas con temas como “Mr. Guantecillo”, “Nunca Me He Sacado un 7” y “Mi Castillo de Blanca Arena Con Vista al Mar”, que encendieron el ambiente entre los asistentes que ya abarrotaban la plaza.
Para muchas familias, el acceso gratuito al espectáculo fue clave. “Hay veces que por cuestiones económicas no se puede ir a un concierto y hoy tener la oportunidad de venir con mi hija es algo inexplicable”, relató Xavier Ibarra, habitante de Iztapalapa.
El momento central llegó a las 19:00 horas, cuando el escenario se iluminó al ritmo del intro del programa. Con la silueta de la Torre Latinoamericana recortándose en el atardecer, el Zócalo se convirtió en un espacio compartido donde música y narrativa se fusionaron.
El espectáculo se desarrolló bajo una premisa ficticia: una transmisión de emergencia encabezada por Tulio Triviño, que dio pie a una puesta en escena cargada de humor, sátira y reflexión. El repertorio incluyó temas como “Desgracia Ajena”, “Rin Raja”, “Objeción Denegada” y el clásico dilema “Tangananica, Tangananá”, coreados por miles de voces.
Uno de los momentos más celebrados fue la interpretación de “Diente Blanco, No Te Vayas”, fusionada con “Querida” del cantautor Juan Gabriel, que desató una ovación generalizada. También destacaron canciones como “Señora, Devuélvame la Pelota”, “La Señora Interesante”, “Mi muñeca me habló” y “El Dinosaurio Anacleto”.
El clímax emocional llegó con “Yo Nunca Vi Televisión”, tema que da nombre al espectáculo y que provocó una conexión colectiva entre generaciones. En ese instante, las y los adultos dejaron de ser espectadores para integrarse plenamente a la celebración, cantando al unísono junto a niñas y niños.
Más allá del espectáculo musical, la jornada dejó una imagen contundente: una plaza pública convertida en un espacio de convivencia, memoria y juego. Por unas horas, la ciudad recuperó la mirada de la infancia y reafirmó el derecho de niñas y niños a la cultura y la diversión.
Así, bajo el cielo nocturno, el Zócalo capitalino se consolidó como el patio de juegos más grande del país, en una celebración que difícilmente será olvidada por quienes la vivieron.

