* Aeronaves salvadoreñas abrieron fuego en Croix-des-Bouquets para apoyar a soldados de Chad que eran atacados por grupos armados
Fuerzas militares de El Salvador, desplegadas en Haití por instrucciones del presidente Nayib Bukele, intervinieron desde helicópteros de ataque contra grupos armados que operan en ese país caribeño, en un episodio que marca una nueva escalada de la ofensiva internacional contra las pandillas.
El enfrentamiento ocurrió en la comuna de Croix-des-Bouquets, en las inmediaciones de Puerto Príncipe, donde un helicóptero militar salvadoreño abrió fuego para repeler una agresión contra elementos de Chad que forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés).
El propio Nayib Bukele confirmó la intervención mediante un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que aseguró que las aeronaves acudieron rápidamente en apoyo de los militares chadianos.
“Las pandillas estaban atacando a los soldados del GSF de Chad. Llegamos rápidamente y repelimos a los atacantes con nuestros helicópteros de ataque. Las pandillas ya no tienen la ventaja”, escribió el mandatario.
Videos difundidos en redes sociales muestran una aeronave sobrevolando Croix-des-Bouquets alrededor de las 18:16 horas, mientras se escuchan ráfagas de disparos y se observan destellos en el cielo.
Hasta el momento, no existe un balance oficial sobre personas fallecidas o heridas como consecuencia de esta intervención aérea. Tampoco se ha informado cuántos integrantes de las organizaciones criminales fueron alcanzados por los disparos.
La intervención se produce después de que el Gobierno salvadoreño desplegara más de dos mil efectivos militares en territorio haitiano, con el argumento de localizar y rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos de su país que desaparecieron el pasado 18 de octubre, luego de una emboscada contra un vehículo blindado en el que viajaban.
La operación ha despertado preocupación entre especialistas y analistas internacionales, debido a que buena parte del contingente salvadoreño opera bajo el mando de su propio Gobierno y fuera del marco de la misión internacional respaldada por Naciones Unidas.
Algunos observadores han advertido que la dimensión del despliegue y la falta de claridad sobre las reglas de operación podrían convertir la intervención en una especie de incursión militar extranjera, con riesgos para la población civil y la soberanía haitiana.
El Gobierno de Haití, encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, ha respaldado la cooperación internacional para recuperar el control territorial y enfrentar a las organizaciones criminales que mantienen bajo su dominio amplias zonas del país.
La participación salvadoreña representa una internacionalización del modelo de seguridad impulsado por Bukele en su país, aunque especialistas advierten que las condiciones sociales, políticas y de seguridad de Haití son distintas y que una ofensiva militar podría agravar la crisis humanitaria.
Haití enfrenta una profunda crisis institucional y de violencia, con millones de personas afectadas por el desplazamiento y las actividades de grupos armados que controlan importantes sectores de Puerto Príncipe.
