El Clásico Capitalino cruzó la frontera, pero se olvidó de llevar consigo los goles. América y Cruz Azul se encontraron en el Snapdragon Stadium durante la Fecha FIFA, en un duelo de preparación que tuvo momentos de intensidad, algunas buenas intervenciones bajo los tres palos y oportunidades frente al arco, pero terminó con el marcador que menos esperaba la afición: un frío 0-0.
Cementeros y azulcremas se tomaron demasiado en serio aquello de que era un partido amistoso. Con planteles disminuidos por la ausencia de sus seleccionados nacionales, ambos equipos buscaron mantener el ritmo competitivo, probar alternativas y darle minutos a futbolistas que buscan ganarse un lugar en el regreso del torneo local.
La primera mitad tuvo un ligero dominio de Cruz Azul. La Máquina consiguió llevar el partido a territorio americanista en distintos momentos y encontró espacios para inquietar la portería rival, aunque cada aproximación terminó diluyéndose por falta de precisión en el último toque.
Del otro lado, América también tuvo sus oportunidades. Nico Ibáñez, Palavecino, Carlos Álvarez, Veiga y Zendejas buscaron romper el cero, pero el balón simplemente se negó a besar las redes. El clásico tenía ingredientes suficientes para levantar al público de sus asientos; lo que faltaba era ese golpe final.
Para las Águilas, una de las mejores noticias de la noche fue el regreso de Luis Ángel Malagón al primer equipo. El arquero reapareció bajo los tres palos y dejó claro que Guillermo Almada tendrá una competencia importante en la portería con Rodolfo Cota, quien se había afianzado en el once titular.
Malagón terminó convirtiéndose en protagonista cuando Cruz Azul apretó en busca del gol. Cada vez que La Máquina encontraba el camino hacia el área, el guardameta americanista aparecía para apagar el incendio y mantener intacto el cero.
El encuentro también sirvió para observar nuevas piezas. Por Cruz Azul se produjo el estreno de Ralph Orquin, mientras Rodarte, Montes, Romero y Montaño recibieron minutos. El conjunto celeste tuvo además las bajas de Campos, por una sobrecarga, y del Toro Fernández, debido a una infección.
América, por su parte, aprovechó el compromiso para darle sus primeros minutos a sus recientes incorporaciones Santiago Ramos Mingo y Santiago Bueno. También apareció Carlos Álvarez, quien dejó algunos destellos de las condiciones que posee y que pretende poner al servicio del conjunto azulcrema.
Conforme avanzaron los minutos, los técnicos comenzaron a mover sus piezas. Piovi y Castro fueron algunos de los ajustes de Cruz Azul, mientras ambos estrategas buscaban dosificar cargas y observar el comportamiento de sus jugadores en diferentes escenarios.
La segunda mitad tuvo mayor intensidad por momentos. Cruz Azul quiso encontrar el resquicio para abrir el marcador, pero volvió a encontrarse con Malagón. América respondió con aproximaciones que tampoco encontraron recompensa. El partido se convirtió entonces en una disputa entre dos porterías y dos guardametas que parecían empeñados en mantener el cero.
El esperado héroe nunca apareció.
Los cambios comenzaron a cortar el ritmo y, conforme se acercaba el silbatazo final, también aparecieron los calambres en algunos futbolistas con menor actividad durante el torneo. El cansancio terminó por cobrar factura en un partido que, precisamente, servía para recuperar sensaciones y poner los músculos a punto.
El Clásico Capitalino en San Diego terminó así, sin vencedor y sin goles. No hubo capa de héroe ni chistera de mago; tampoco una jugada capaz de romper el equilibrio.
Pero para América y Cruz Azul, el objetivo era otro. Más que ganar, se trataba de mantener el ritmo, probar futbolistas y entregar a sus entrenadores nuevas referencias de cara al regreso de la competencia oficial.
La afición esperaba goles. Se llevó un empate.
Los técnicos, en cambio, regresaron a casa con apuntes.

Egresada de la Universidad de Columbia, cuenta con amplia experiencias en medios de comunicación electrónicos e impresos | En CMXNoticias desde 2018
