La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el Gobierno de México mantendrá el diálogo con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pero dejó claro que las negociaciones laborales deben realizarse con las representaciones sindicales reconocidas por los propios maestros, al considerar que varios de los grupos que encabezan las protestas ya no cuentan con la legitimidad otorgada en las urnas.
Al ser cuestionada sobre la movilización convocada hacia el Estadio Azteca durante el partido entre Colombia y Uzbekistán, la mandataria evitó profundizar en el operativo de seguridad y señaló que serán la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública las encargadas de informar sobre los acuerdos y mesas de diálogo con el magisterio, mientras que la Ciudad de México actuará “sin represión y sin caer en provocaciones”.
El eje central de su posicionamiento fue reivindicar el nuevo modelo de democracia sindical impulsado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el cual, dijo, sustituyó el viejo esquema corporativo que durante décadas mantuvo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) subordinado al poder político.
Sheinbaum recordó que anteriormente la dirigencia sindical estaba estrechamente vinculada al régimen priista y que las disidencias carecían de posibilidades reales de acceder a la representación.
Sin embargo, aseguró que las reformas laborales establecieron el voto universal, libre, directo y secreto para elegir a los dirigentes sindicales, permitiendo que los propios maestros definan a sus representantes.
En ese contexto, afirmó que la CNTE mantiene actualmente el control únicamente de las secciones sindicales de Oaxaca, Chiapas y Zacatecas, mientras que en otras entidades, como la Ciudad de México, perdió las elecciones internas y ya no ostenta la representación oficial de los docentes.
Incluso aseguró que actualmente ninguna escuela de la capital del país permanece en paro y sostuvo que algunos de los sectores que impulsan las acciones más radicales corresponden a antiguos dirigentes que ya no fueron respaldados por las bases magisteriales.
“Los que proponen las medidas más radicales son justamente los que no ganaron la representación de sus maestros”, afirmó.
La presidenta insistió en que su gobierno nunca ha cerrado las puertas al diálogo con los grupos disidentes, pero subrayó que las negociaciones laborales tripartitas deben realizarse entre el gobierno federal, los gobiernos estatales y las representaciones sindicales legalmente electas.
Asimismo, anunció que cualquier modificación pendiente relacionada con el sistema de promoción docente derivado de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) será consultada directamente con la base magisterial, debido a que existe un amplio descontento con el modelo vigente.
Sheinbaum aprovechó para reconocer el trabajo del magisterio nacional y rechazó la narrativa que, durante el periodo neoliberal, descalificó a la educación pública frente a la privada.
“Las maestras y los maestros de México son de lo mejor que tiene nuestro país”, expresó, al asegurar que la calidad de la escuela pública se sostiene gracias al compromiso cotidiano de los docentes.
Finalmente, cuestionó el objetivo de las movilizaciones dirigidas a exigir una reunión con la titular del Ejecutivo, al señalar que tanto la secretaria de Gobernación, el secretario de Educación Pública como el director general del ISSSTE cuentan con toda su representación para conducir las negociaciones.
“¿Qué sentido tiene la marcha? ¿Para qué quieren hablar con la presidenta, si tienen toda mi representación?”, planteó la mandataria, quien insistió en que el conflicto debe resolverse mediante el diálogo institucional y el respeto a las representaciones sindicales surgidas de procesos democráticos.
