“Checo” terminó en el lugar 17
Bajo el cielo nublado de Circuito de Suzuka, la Fórmula Uno fue testigo de una jornada que quedará marcada por la irrupción de una nueva estrella. El italiano Andrea Kimi Antonelli, con apenas 19 años, firmó una actuación memorable para conquistar el Gran Premio de Japón y asumir, de paso, el liderato del campeonato mundial.
La carrera tuvo todos los ingredientes del drama y la estrategia que caracterizan a la máxima categoría. Desde las primeras vueltas, Antonelli mostró temple y velocidad, pero el destino le tenía guardado un giro clave: la aparición del coche de seguridad tras el accidente del británico Oliver Bearman, quien se fue contra las barreras al intentar rebasar al argentino Franco Colapinto. Ese momento reconfiguró la carrera y abrió la puerta para que el joven de Mercedes ejecutara la estrategia perfecta.
A partir de ahí, Antonelli no soltó el control. Con una conducción madura, sostuvo la presión del australiano Oscar Piastri, que cruzó la meta en segundo lugar, y del monegasco Charles Leclerc, quien completó el podio tras una sólida actuación con Ferrari.
Detrás de ellos, el británico George Russell, que llegaba como líder del campeonato, tuvo que conformarse con la cuarta posición, cediendo el mando de la clasificación general. La batalla en la zona media también fue intensa, con Lando Norris y Lewis Hamilton ocupando el quinto y sexto lugar, respectivamente.
Más atrás, el francés Pierre Gasly terminó séptimo, seguido por el neerlandés Max Verstappen, quien no logró meterse en la pelea por el podio. El top ten lo completaron el neozelandés Liam Lawson y el francés Esteban Ocon.
Para el mexicano Sergio Pérez, la jornada fue cuesta arriba. Sin ritmo ni fortuna, el piloto de Cadillac apenas pudo rescatar el decimoséptimo puesto, lejos de la zona de puntos y sin protagonismo en una carrera que exigió precisión absoluta.
En contraste, el argentino Colapinto logró terminar en la decimosexta posición, justo por delante del mexicano, en una competencia que también vio los abandonos de Lance Stroll y del propio Bearman.
La victoria no solo representó el segundo triunfo consecutivo para Antonelli, tras su éxito en China, sino también un hito histórico: con 72 puntos, se convirtió en el líder más joven en la historia de la Fórmula Uno, superando por nueve unidades a Russell y ampliando a 23 su ventaja sobre Leclerc.


