* El fenómeno meteorológico también amenaza instalaciones energéticas de Estados Unidos y podría afectar el suministro de combustibles, en medio del alza de los precios del crudo por las tensiones con Irán
El huracán Isaías, el primero de la temporada de ciclones tropicales en el Atlántico, provocó la suspensión de más del 60 por ciento de la producción diaria de petróleo en el Golfo de México, mientras las principales compañías energéticas de Estados Unidos comenzaron a evacuar personal y detener operaciones ante su inminente llegada a la costa.
De acuerdo con la Administración de Minerales Marinos (MMA, por sus siglas en inglés), este jueves se encontraba suspendido el 62.89 por ciento de la producción petrolera y el 57.35 por ciento de la producción de gas natural en aguas estadounidenses del Golfo de México.
Entre las empresas que activaron medidas preventivas se encuentran Chevron, Shell y BP, que comenzaron a retirar trabajadores de plataformas de producción y equipos de perforación mar adentro para reducir los riesgos ante el avance del fenómeno meteorológico.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) prevé que Isaías llegue a la costa del Golfo el viernes, con un posible impacto cerca de la frontera entre Alabama y Florida.
La trayectoria del sistema mantiene bajo amenaza a buena parte de la infraestructura petrolera marítima estadounidense. Aunque las interrupciones podrían ser temporales, sus consecuencias económicas podrían ser considerables debido al volumen de producción y procesamiento de hidrocarburos que se concentra en esta región.
Andrew Lipow, presidente de la consultora Lipow Oil, advirtió que prácticamente toda la producción petrolera mar adentro de Estados Unidos se encuentra dentro de la trayectoria del huracán, por lo que incluso una interrupción breve podría tener efectos importantes en el mercado energético.
La amenaza también alcanza a las refinerías. La costa estadounidense del Golfo de México concentra más de la mitad de la capacidad nacional de refinación, fundamental para la elaboración y distribución de gasolina, diésel y combustible de aviación.
Según las estimaciones de Lipow, el huracán podría afectar aproximadamente el 14 por ciento de la capacidad de refinación de Estados Unidos, equivalente a unos 2.7 millones de barriles diarios. Esta situación podría presionar aún más las reservas de gasolina y diésel, que ya enfrentan limitaciones.
El especialista consideró especialmente desfavorable el momento de la llegada del fenómeno, debido a que los precios internacionales del petróleo registraron un incremento ante la posibilidad de nuevos ataques estadounidenses contra Irán.
Durante el inicio de la jornada del jueves, el crudo Brent, referente internacional, subió cerca de 5 por ciento, después de reportes que señalaron que el presidente Donald Trump evaluaba nuevas acciones militares contra ese país.
En tanto, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se ubicó en 4.36 dólares por galón. Aunque la cifra representó una ligera disminución frente a la semana anterior, el combustible costaba 21 centavos de dólar más que un mes atrás.
La combinación de las interrupciones en la producción, los posibles daños a la capacidad de refinación y las tensiones geopolíticas podría incrementar la presión sobre el mercado energético estadounidense, con repercusiones en los precios de los combustibles si las afectaciones se prolongan.

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