Estados Unidos confirmó un nuevo operativo militar contra objetivos estratégicos de Irán como parte de la operación denominada “Furia Épica”. De acuerdo con el Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses, la ofensiva incluyó el uso de bombarderos estratégicos B-2 Spirit, que despegaron desde territorio norteamericano para atacar instalaciones subterráneas vinculadas al programa de misiles balísticos iraníes.
La misión fue ejecutada por dos aeronaves furtivas que partieron desde la base aérea de Whiteman, en el estado de Misuri, y recorrieron más de 20 mil kilómetros en un trayecto de ida y vuelta. Los bombarderos transportaban bombas pesadas de aproximadamente 900 kilogramos, diseñadas para penetrar estructuras reforzadas y destruir objetivos ubicados bajo tierra.
Según el reporte oficial, ambas aeronaves completaron la operación sin realizar escalas, reabasteciéndose en pleno vuelo durante el trayecto. La ruta incluyó el paso por las Azores, en Portugal, así como el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo antes de dirigirse hacia el espacio aéreo cercano a los objetivos en territorio iraní.
Los bombarderos B-2 Spirit replicaron una operación previa realizada en junio pasado, cuando siete aeronaves del mismo modelo lanzaron bombas de precisión antibúnker contra instalaciones clave del programa nuclear iraní. En aquella ocasión, la misión también se caracterizó por su largo alcance y alto nivel de coordinación logística.
Este tipo de despliegues subraya la capacidad de proyección global de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que movilizó un amplio contingente de apoyo, incluidos aviones de reabastecimiento aéreo, aeronaves de guerra electrónica y transporte militar. Además, participaron cazas F-22 y F-35, reforzando la cobertura aérea de la operación.
En el ámbito naval, el operativo contó con la presencia de dos grupos de ataque encabezados por los portaaviones Gerald Ford y Abraham Lincoln, lo que amplió la capacidad de respuesta y respaldo estratégico en la región. El despliegue conjunto refleja la magnitud del dispositivo militar activado durante el fin de semana.
Tras concluir la misión, radioaficionados difundieron grabaciones de las comunicaciones de uno de los bombarderos, identificado con el código PETRO41, cuando estableció contacto con la torre de control de Sevilla, en España, durante su regreso a Estados Unidos. El material circuló en redes sociales y confirmó parte de la ruta aérea seguida por la aeronave tras completar el ataque.

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