El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la madrugada de este sábado el inicio de “grandes operaciones de combate” contra Irán, en un mensaje a la nación en el que aseguró que el objetivo es “acabar con el régimen iraní” y abrir la puerta para que el pueblo de ese país “tome el poder”. La declaración marca un giro drástico en la política exterior estadounidense y eleva la tensión en Medio Oriente a niveles inéditos en años recientes.
Durante un discurso de poco más de ocho minutos, aparentemente grabado en su residencia de Mar-a-Lago, el mandatario, portando una gorra blanca con las siglas “USA”, no precisó plazos ni el alcance de la ofensiva denominada “Operación Furia Épica”. Argumentó que la acción está justificada ante los intentos de Teherán por reactivar su programa nuclear y avanzar en el desarrollo de misiles de largo alcance que, según dijo, “podrían pronto alcanzar territorio estadounidense”.
Trump dio el paso sin la autorización formal del Congreso de Estados Unidos, que constitucionalmente tiene la facultad de declarar la guerra. De acuerdo con reportes del diario The New York Times, ni siquiera el principal senador demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas, Jack Reed, fue informado previamente sobre el inicio de las operaciones, lo que ha generado críticas inmediatas desde la oposición.
En su mensaje, el presidente recordó que en junio pasado la llamada “Operación Martillo de Medianoche” atacó instalaciones nucleares clave en Fordó, Natanz e Isfahan con bombarderos estratégicos B-2. Entonces, Washington advirtió que Irán “nunca podría volver a perseguir maliciosamente armas nucleares” y expresó su intención de buscar un acuerdo diplomático; sin embargo, Trump afirmó que perdió la paciencia ante lo que calificó como “idas y venidas” de los negociadores iraníes.
El Pentágono desplegó lo que fuentes oficiales describen como el mayor operativo naval, aéreo y logístico en Oriente Medio en más de dos décadas. Participan los grupos de ataque de los portaaviones USS Gerald R. Ford, en el Mediterráneo oriental, y USS Abraham Lincoln, en el Índico frente al Golfo de Omán, además de aviones F-22, aeronaves de reabastecimiento y equipos de guerra electrónica.
La campaña, descrita por el propio Trump como “masiva” y “continuada”, habría comenzado con una primera oleada de ataques con decenas de misiles crucero Tomahawk lanzados presuntamente desde el Mediterráneo. De acuerdo con fuentes citadas por Fox News, Estados Unidos estaría enfocando sus bombardeos en instalaciones militares iraníes, mientras que Israel concentraría sus acciones en centros de poder del régimen.
El mandatario estadounidense lanzó además un mensaje directo a las fuerzas armadas iraníes, a la policía y a la Guardia Revolucionaria, a quienes instó a deponer las armas bajo la promesa de ser “tratados justamente y con total inmunidad”, o de lo contrario enfrentar “una muerte segura”. Al pueblo iraní le aseguró que esta sería una oportunidad “única en generaciones” para tomar el control de su destino una vez concluyan las principales operaciones militares.
“Ningún presidente estaba dispuesto a hacer lo que yo he hecho esta noche”, afirmó Trump, quien pidió a los iraníes responder a la ofensiva. “Los Estados Unidos los están apoyando con una fuerza devastadora y abrumadora. Ahora es el momento de desatar un futuro glorioso y próspero”, sostuvo, en un tono que combinó advertencias militares con llamados a un eventual cambio de régimen.
La ofensiva, coordinada con Israel, no cuenta con el respaldo explícito de una mayoría en el Congreso estadounidense ni con una amplia coalición internacional, a diferencia de la invasión a Irak en 2003. Mientras tanto, Irán habría iniciado represalias con misiles balísticos dirigidos a objetivos militares en Israel, Catar y Baréin, lo que incrementa el riesgo de bajas estadounidenses y una escalada regional de consecuencias imprevisibles.
Ante este escenario, la administración Trump aseguró haber tomado medidas para minimizar el riesgo para el personal desplegado en la región, incluyendo la evacuación casi total de bases en Baréin y Qatar. No obstante, el propio presidente reconoció que podría haber pérdidas: “Podríamos perder vidas de valientes héroes estadounidenses y podríamos tener bajas”, advirtió, en un reconocimiento inusual del costo potencial de la nueva campaña militar.

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