Entre abrazos, despedidas, sonrisas y mensajes de unidad, el Senado se convirtió en punto de encuentro de nueve “corcholatas” de Morena que dejaron temporalmente sus escaños para asumir las coordinaciones de Defensa de la Transformación y la Soberanía en sus respectivos estados, con la mirada puesta en las elecciones de 2027.
La reunión tuvo un ambiente de camaradería, pero también un trasfondo político: cerrar filas, superar diferencias internas y preparar la estructura territorial del partido para conservar las gubernaturas que actualmente gobierna y conquistar nuevas entidades.
Antes del encuentro colectivo, Ignacio Mier, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, sostuvo una reunión privada con las nueve figuras que ganaron las encuestas internas.
Acudieron Nora Ruvalcaba, de Aguascalientes; Julieta Ramírez, de Baja California; Beatriz Mojica, de Guerrero; Jasmine Bugarín, de Nayarit; Gino Segura, de Quintana Roo; Imelda Castro, de Sinaloa; Lorenia Valles, de Sonora; Ana Lilia Rivera, de Tlaxcala, y Verónica Díaz, de Zacatecas.
Mier dejó claro que el encuentro no fue únicamente de cortesía, sino parte de la estrategia electoral del movimiento.
“Prácticamente el 60% de las coordinaciones son senadoras y senadores”, destacó al señalar que su principal responsabilidad será mantener la cohesión, unidad y organización de Morena frente a una contienda que anticipó competida.
El legislador reconoció que el partido pretende conquistar estados como Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León y Chihuahua, además de preservar su predominio en las entidades donde actualmente gobierna.
El presidente del Senado, Higinio Martínez, también participó en el encuentro y, entre bromas, dejó escapar una frase que provocó una lectura política sobre las aspiraciones futuras dentro de Morena.
“Algunos esperamos sumarnos a esa lista algún día”, comentó sonriente al referirse a quienes obtuvieron las coordinaciones.
Sin abundar en sus propias aspiraciones, explicó que acudieron a conocer los planes de sus compañeros y adelantó que posteriormente se reunirán con otros coordinadores del movimiento.
Sin embargo, fue Ana Lilia Rivera quien puso el tono más emotivo a la jornada.
A su salida, la senadora con licencia describió el encuentro como una despedida entre compañeros que compartieron responsabilidades legislativas y ahora emprenden una nueva etapa política.
“Una reunión de amigos, una reunión de solidaridad, una reunión de alegría y una reunión de compromiso”, expresó.
Rivera explicó que el mensaje central fue mantener los principios y valores del movimiento, fortalecer el contacto ciudadano y defender la soberanía nacional desde el territorio.
“También vinimos a despedirnos porque los que ya nos vamos a las coordinaciones ya soltamos nuestras presidencias”, relató.
Cuestionada sobre los señalamientos contra Morena y los desafíos que enfrentarán sus aspirantes, respondió que la mejor defensa será la calidad moral, los principios éticos y el trabajo cercano con la población.
Respecto a las diferencias políticas en Tlaxcala y la falta de respaldo que se le atribuye desde el gobierno estatal, rechazó que exista una confrontación insuperable.
“Ya el tiempo de la competencia pasó”, sostuvo.
Aseguró que mediante el diálogo, el respeto y la paciencia buscará consolidar la unidad partidista, porque “las diferencias no son tan grandes como las coincidencias”.
Rivera aclaró que durante la reunión no se acordó que los senadores acompañen los recorridos territoriales de las coordinaciones.
Así, entre despedidas y aspiraciones, las nueve “corcholatas” salieron del Senado con una encomienda política: cambiar los pasillos legislativos por las calles y comunidades, donde Morena comenzará a disputar desde ahora el rumbo electoral de 2027.
