El Estadio Victoria parecía condenado a despedir una noche más de bostezos. Necaxa y Puebla intercambiaban la pelota, las intenciones se quedaban a medio camino y los goles simplemente no aparecían. La afición hidrocálida comenzaba a perder la paciencia entre abucheos y rechiflas.
Pero cuando todo apuntaba a un empate sin goles, apareció Mathías Tomás
Al minuto 93, cuando el partido ya caminaba hacia el último suspiro, el atacante poblano recibió un balón largo, se acomodó y soltó un auténtico fierrazo. El disparo salió con fuerza, venció a Luis Jiménez y sacudió las redes para decretar el 1-0.
El silencio que había acompañado buena parte de la noche se transformó en celebración poblana. La Franja había encontrado oro en una jugada aislada y se llevaba de Aguascalientes tres puntos que pueden resultar fundamentales.
El triunfo permitió al Puebla regresar a la senda de la victoria después de la derrota sufrida la jornada anterior frente al América. Además, significó la cuarta victoria del equipo bajo el mando de Gerardo Espinoza.
Del otro lado, el panorama se vuelve cada vez más complicado para Necaxa. Los Rayos se quedaron con ocho puntos y acumularon otra jornada sin ganar: su último triunfo ocurrió en la Jornada 2. El proyecto encabezado por Martín Varini comienza a tambalearse.
La noche, sin embargo, estuvo lejos de ser un espectáculo
Varini y Espinoza intentaron mover sus piezas, modificar posiciones y encontrar la fórmula para romper el cero, pero el futbol ofensivo parecía haberse quedado guardado en los vestidores.
Fue un partido dividido en dos mitades. Durante el primer tiempo, Necaxa tuvo mayor posesión y control del balón; tras el descanso, Puebla tomó el protagonismo, aunque sin conseguir traducirlo en ocasiones claras.
Las emociones, de hecho, llegaron con cuentagotas
Al 38’, Javier Ruíz finalmente consiguió despertar a las tribunas. Recibió el balón, enganchó hacia el interior y disparó, pero el remate terminó directamente en la figura del arquero poblano Ricardo Gutiérrez.
La respuesta de La Franja llegó apenas un minuto después. Carlos Baltazar encontró espacio y probó suerte, aunque su disparo pasó por fuera de la portería defendida por Luis Jiménez.
El complemento mantuvo la misma tónica: esfuerzo, disputa y poca claridad
Después de los movimientos realizados por ambos entrenadores, Julián Carranza tuvo una oportunidad para Necaxa dentro del área, pero el remate terminó desviado por su propio compañero, Raúl Martínez, quien cambió involuntariamente la trayectoria del balón.
Al 68’, Puebla estuvo cerca de romper el cero. Una mala salida de Necaxa terminó con el balón en poder de La Franja y Brayan Garnica quedó frente a la oportunidad. El poblano disparó dentro del área, pero nuevamente apareció Jiménez para evitar la caída de su portería.
Los minutos pasaban y el gol seguía sin llegar
La afición comenzó a manifestar su desesperación con rechiflas para ambos equipos. El marcador seguía congelado y el partido parecía dirigirse irremediablemente hacia un 0-0 que habría hecho justicia a una noche de escasas emociones.
Pero Necaxa todavía tuvo una última oportunidad
Al 83’, Kaiky Naves se elevó para rematar de cabeza un centro enviado por Daniel Leyva. El cabezazo llevaba dirección de gol, pero Daniel Gutiérrez apareció de manera espectacular para evitar la anotación.
Y cuando parecía que los porteros serían los protagonistas de la noche, Ignacio Maestro volvió a exigir al guardameta local al minuto 91. Jiménez respondió otra vez y mantuvo con vida al Necaxa.
Entonces llegó el minuto 93
Un balón largo encontró a Mathías Tomás. El atacante no lo pensó dos veces: controló, se acomodó y descargó toda la frustración de una noche gris en un solo disparo.
¡Fierrazo!
La pelota terminó en las redes y Puebla pasó, en cuestión de segundos, de resignarse al empate a celebrar una victoria agónica.
No fue la noche más brillante de La Franja. Tampoco un partido para guardar en la videoteca. Pero el futbol no siempre premia al que juega más bonito; a veces recompensa al que resiste hasta el final y encuentra una oportunidad cuando todos los demás ya piensan en el silbatazo.
Mathías Tomás tuvo la última palabra
Puebla se marchó de Aguascalientes con tres puntos, 13 unidades en la clasificación y una sonrisa que llegó en el último suspiro.
Necaxa, en cambio, se quedó con ocho puntos, otra derrota y una pregunta cada vez más difícil de esconder: ¿hasta cuándo aguantará el proyecto de Martín Varini?
