La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno mantiene una política de seguridad diametralmente opuesta a la aplicada durante el sexenio de Felipe Calderón, al sostener que en México no se permitirán operaciones de agencias estadounidenses en territorio nacional y que toda acción contra la delincuencia organizada debe realizarse exclusivamente por instituciones mexicanas, bajo el marco del Estado de derecho y con respeto a la soberanía.
Durante su conferencia matutina, la mandataria respondió a cuestionamientos sobre las garantías para evitar que se repitan casos como el del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, condenado en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico, y afirmó que la diferencia fundamental con administraciones pasadas es que actualmente existe colaboración con Washington, pero sin subordinación.
Recordó que durante el gobierno de Felipe Calderón se permitió la participación de agencias estadounidenses en labores de inteligencia, planeación e incluso ejecución de operativos, principalmente con la entonces Secretaría de Seguridad Pública encabezada por García Luna y con la Secretaría de Marina.
Como ejemplo, citó el operativo “Rápido y Furioso”, mediante el cual ingresaron armas desde Estados Unidos con dispositivos de rastreo que finalmente terminaron en manos de grupos criminales, situación que, afirmó, provocó la muerte de mexicanos y estadounidenses.
Sheinbaum sostuvo que la llamada “guerra contra el narcotráfico” representó un régimen de excepción que operó fuera del marco legal y que, lejos de pacificar al país, disparó los niveles de violencia.
Expuso que cuando Calderón asumió la Presidencia se registraban 28.6 homicidios dolosos diarios y al concluir su mandato la cifra ascendió a 70.9 asesinatos por día, mientras que al finalizar el gobierno de Enrique Peña Nieto el promedio alcanzó cerca de 100 homicidios diarios.
En contraste, aseguró que la estrategia iniciada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y fortalecida por su administración ha privilegiado la atención a las causas de la violencia, el fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, así como la actuación legal de las Fuerzas Armadas.
Indicó que en lo que va de su gobierno se han detenido a más de 50 mil personas, entre ellas diversos líderes criminales, y adelantó que el próximo informe de seguridad mostrará una nueva reducción en los homicidios, los cuales actualmente se ubican en un promedio de 50.4 diarios.
La presidenta también volvió a referirse al caso de Ismael “El Mayo” Zambada y cuestionó la presunta participación del FBI en la operación que derivó en su traslado a Estados Unidos, al señalar que existen contradicciones entre las versiones oficiales estadounidenses.
Consideró que una acción unilateral sin informar al Gobierno de México habría provocado la ruptura interna del Cártel de Sinaloa y el incremento de la violencia en esa entidad, por lo que insistió en que cualquier información sobre objetivos criminales debe compartirse con las autoridades mexicanas para que sea el Estado mexicano quien realice las detenciones.
“Nunca hacemos pactos con un grupo criminal frente a otro, porque eso genera más violencia”, afirmó.
Sheinbaum reiteró que la relación con Estados Unidos debe mantenerse bajo un esquema de coordinación y cooperación, pero siempre con respeto mutuo a la soberanía de ambos países.
Destacó que este modelo ha permitido reducir en 70 por ciento el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense y fortalecer el intercambio de información, al tiempo que pidió al gobierno norteamericano intensificar el combate al tráfico de armas y a las organizaciones criminales que operan dentro de su propio territorio.
