La Guaira, Venezuela.- Decenas de rescatistas de siete países trabajaron sin parar durante más de 100 horas en el “complejo y peligroso” rescate de un hombre que pasó ocho días bajo los escombros de un edificio colapsado por los terremotos de Venezuela.
Hernán Gil, un guardia de seguridad de unos 40 años, quedó atrapado en un pequeño espacio de un sótano en Catia La Mar, en el estado La Guaira.
Pasaron cinco días hasta que los rescatistas lo localizaron con vida y tres más hasta que pudieron extraerlo sano y salvo.
Su esposa dijo que esto es “un milagro”.
Equipos de Venezuela, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Portugal y Estados Unidos trabajaron durante los últimos dos días para mantener hidratado y liberar un acceso seguro a Gil.
“Lo encontramos en el día 5. Con el equipo de rescate pudimos buscar en dónde estaba ubicado. Realizamos un túnel. Y una vez que tomamos contacto con él pudimos meter una sonda con una cámara, para ver en qué condiciones estaba la víctima”, le explicó a la BBC el rescatista chileno Vincenzo Borgna.
“Y a través de esta cámara pudimos canalizar una manguera que nos permitió garantizar la hidratación de él”, añadió.
A pesar de haber estado sepultado bajo escombros muy inestables y a nueve metros de profundidad, el hombre se mantuvo con buen ánimo e incluso alentaba a los que intentaban salvarlo.
Ricardo Arias, de la Cruz Roja costarricense, informó que al hallar a Gil bajo las ruinas, este se encontraba estable. “Nos ha dicho que no tiene ni siquiera una uña aplastada”, afirmó.
Marco Antonio Franco, de la Cruz Roja mexicana, describió a Gil como “un hombre alegre”.
Antes de producirse finalmente el rescate, Franco declaró al sitio de noticias mexicano Milenio que el sobreviviente “incluso pidió bebidas hidratantes de sabores específicos que le gustan”, y agregó que, “por supuesto, le complacimos”.
“Él mismo nos motiva y nos dice que sigamos adelante. Reconoce a los miembros de nuestro equipo y dice: ‘Qué bueno que volvieron y que están conmigo otra vez'”.
Según Franco, los rescatistas y Gil mantuvieron una conversación constante sobre su familia y sobre lo difícil del rescate durante todo el proceso.
Para el paramédico Allan Madrigal, este rescate significó un triunfo colectivo. (Con información de BBC)
