Ni la intensa lluvia logró apagar la euforia. Apenas sonó el silbatazo final que confirmó la victoria de la Selección Mexicana por 2-0 sobre Sudáfrica, cientos de aficionados comenzaron a llegar al Ángel de la Independencia para festejar un triunfo que quedará marcado en la historia del futbol nacional.
Con banderas, camisetas verdes, tambores y cánticos, el monumento más emblemático de la Ciudad de México se convirtió en una auténtica fiesta. Jóvenes, familias enteras y grupos de amigos brincaban, se abrazaban y entonaban el tradicional “¡México, México!” mientras el agua caía sin tregua sobre Paseo de la Reforma.
La lluvia, lejos de dispersar a los asistentes, pareció darle un toque especial a la celebración. Entre los paraguas y las banderas ondeando, un mariachi apareció para ponerle música al festejo, interpretando canciones que fueron coreadas por los aficionados, quienes también aprovecharon para bailar alrededor de la glorieta.
El entusiasmo obligó a realizar cortes a la circulación en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, donde por varios minutos el tránsito cedió el paso a la alegría de una afición que celebraba un resultado inédito.
Y es que la Selección Mexicana rompió una larga racha histórica al conseguir, por primera vez en sus participaciones mundialistas, una victoria en un partido inaugural. Los goles de Julián Quiñones, al minuto 8, y de Raúl Jiménez, al 66, sellaron el 2-0 sobre Sudáfrica y otorgaron al Tricolor sus primeros tres puntos en el Mundial 2026.
Desde horas antes del encuentro algunos seguidores ya se habían congregado en la Columna de la Independencia para seguir el debut mundialista.
Sin embargo, fue con el pitazo final cuando el sitio se transformó en el punto de reunión para una celebración que, entre lluvia, música y gritos de alegría, reflejó la ilusión de una afición que sueña con ver a México hacer historia en casa.

