El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó el que perfila como el mayor plan de expansión hospitalaria de las últimas décadas, con una inversión de 181 mil millones de pesos y la meta de construir 9 mil 139 nuevas camas de hospital durante el sexenio, cifra que prácticamente iguala todas las camas edificadas en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto juntos.
Durante la presentación del Plan de Infraestructura Hospitalaria, el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark, aseguró que la administración federal busca revertir décadas de rezago en infraestructura médica y acelerar el crecimiento de la capacidad hospitalaria pública en todo el país.
El funcionario sostuvo que el proyecto representa el “segundo piso de la Cuarta Transformación” en materia de salud y destacó que el ritmo de construcción será “el doble” del registrado entre 2006 y 2018.
“Tan sólo las camas de esta administración, las 9 mil 139 camas, son prácticamente los mismos números que se construyeron durante los dos sexenios del 2006 al 2018”, afirmó.
El mensaje central del gobierno no sólo fue técnico o presupuestal. La estrategia política consistió en contrastar directamente los resultados de los gobiernos neoliberales con los de la llamada Cuarta Transformación, colocando la expansión hospitalaria como uno de los principales indicadores de cambio estructural.
Clark presentó cifras históricas para reforzar ese contraste:
- En el sexenio de Calderón se construyeron 5 mil 308 camas hospitalarias.
- En el gobierno de Peña Nieto fueron 3 mil 906 camas.
- Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se edificaron 7 mil 404 camas.
- Con Sheinbaum se proyectan otras 9 mil 139 camas.
Con ello, el gobierno federal presume que entre López Obrador y Sheinbaum se alcanzarán más de 16 mil 500 camas nuevas, equivalentes a un crecimiento 80 por ciento superior al acumulado de los dos sexenios anteriores.
El plan contempla cerca de 150 proyectos hospitalarios distribuidos en las 32 entidades federativas, con prioridad en estados históricamente rezagados.
De las 9 mil 139 camas proyectadas:
- 6 mil 364 camas corresponderán a 50 hospitales completamente nuevos.
- Mil una camas surgirán de ampliaciones mayores en 47 hospitales.
- Mil 774 camas adicionales provendrán de sustituciones y modernizaciones de 55 hospitales antiguos, algunos con más de un siglo de antigüedad.
Clark subrayó que la estrategia busca “reducir desigualdades” territoriales en acceso a la salud, por lo que entidades como Chiapas y Oaxaca concentran parte importante de la inversión.
En Chiapas se desarrollarán 14 obras hospitalarias con más de 500 camas, mientras que Oaxaca tendrá 12 proyectos que sumarán más de 750 camas nuevas.
El programa involucra a todas las instituciones públicas de salud:
- Instituto Mexicano del Seguro Social
- IMSS-Bienestar
- Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
- servicios estatales de salud
- hospitales de Pemex
Sin embargo, el eje central será el fortalecimiento del IMSS-Bienestar, institución que el gobierno federal impulsa como nuevo modelo nacional de atención médica gratuita.
Clark destacó que 29 hospitales del plan ya fueron concluidos y están en operación desde el inicio de la administración de Sheinbaum:
- siete hospitales del IMSS,
- 18 del IMSS-Bienestar,
- y cuatro del ISSSTE.
Estas obras ya incorporaron mil 320 camas nuevas al sistema nacional de salud.
El subsecretario también retomó la narrativa histórica impulsada por el gobierno federal sobre el deterioro institucional del sistema de salud durante el periodo neoliberal.
Puso como ejemplo al IMSS, institución que entre 1943 y 1982 construyó cerca de 29 mil 500 camas, pero que entre 1983 y 2018 sólo incrementó su infraestructura en aproximadamente 4 mil 300 camas pese al crecimiento poblacional.
Según el funcionario, la meta del actual bloque gubernamental es revertir ese rezago en apenas 12 años, al sumar cerca de 12 mil camas entre el sexenio de López Obrador y el de Sheinbaum.
Con ello, el gobierno busca posicionar la expansión hospitalaria como una de las principales apuestas sociales, presupuestales y políticas del nuevo sexenio.

